LEB Plata I El CB Marbella sabe sufrir y gana a Basket Navarra en un final de infarto (76-71)

El CB Marbella sumó el primer triunfo de la temporada ante Enerparking Basket Navarra en un partido que dominaron casi todo el tiempo los navarros (76-71). En un último cuarto de ensueño en el que los de azulones tiraron de defensa y de heroica para ganar, el conjunto de Rafa Piña selló la primera victoria ante una afición del Carlos Cabezas que se entregó en cuerpo y alma al equipo.

Los navarros demostraron que son un rival muy difícil de batir desde el primer minuto de partido. Ya en el primer periodo los rojillos pusieron tierra de por medio y tuvieron que obligar al CB Marbella a tirar de oficio para no verse contra las cuerdas. Devin Wright fue el culpable de que al término del primer periodo los locales fueran por delante 25-23. Una exhibición ofensiva del gallego posibilitó que la cosa sonriera por el momento a su equipo. Junto a él, un seguro de vida como Fede Giarraffa para calmar los ánimos.

El segundo periodo fue para olvidar para el conjunto de Piña. Sin estar centrados en defensa y dejando escapar varias opciones claras de rebote, Navarra se vino arriba y empezó a liquidar a los marbellíes desde el perímetro. No se sentían cómodos sobre la pista, y unido a varias imprecisiones ofensivas el equipo de Jordi Juste rompía el marcador con el 29-39. Saltaron las alarmas del Cabezas porque su equipo no se encontraba en la pista y con solo cuatro puntos en ocho minutos se veía incapaz de remontar. Tuvo que aparecer Lazar Mutic en un par de ocasiones para cerrar la herida azulona y ayudar a Nedeljkovic a poner las cosas en su sitio. Entre los dos se las ingeniaron para dejar la cosa abierta al descanso a pesar del mal juego local (38-44).

A partir del tercer cuarto se vio al mejor CB Marbella, si bien no brilló en lo estadístico -muchos fallos en el tiro libre y en el lanzamiento exterior- pero sí sascaba su garra y su raza en defensa. Adri Fuentes lograba asistir a sus compañeros, sobre todo a Giarraffa, para que el marcador fuera mejorando de cara. A dos puntos -47-49- se ponía el CB Marbella a los cinco minutos de periodo, momento en el que el capitán del equipo marbellero recibía un golpe en la cabeza que le dejaba noqueado en el suelo y sin conocimiento. Tuvieron que actuar con rapidez los servicios médicos del club ante la grave situación con el jugador, que parecía no responder por momentos y el silencio estremecedor del pabellón dejaba claro el momento de tensión. Por suerte, y aunque no pudo volver a jugar en todo el partido, recuperó la conciencia algo aturdido y se marchó al banquillo ante la ovación de ambos equipos. Con todo esto, el Marbella se recuperó del susto y a trancas y barrancas seguía corriendo detrás de Navarra (53-56).

Sin Fuentes operativo era el momento de un Lucas Muñoz que si bien no tuvo suerte en el lanzamiento sí estuvo cumplidor en la lectura del partido. Por sus manos pasaban los mejores balones marbellíes y asistía a Fede Giarraffa para ser un puñal de cara al aro. Los navarros seguían anotando compulsivamente -vaya lección de tiro del equipo visitante- pero el conjunto de Piña aguantaba en pie y seguía soñando con la victoria. Llegó el momento de los valientes, con 62-65 en el marcador y ahí aparecía un inconmensurable Lazar Mutic que con dos triples seguidos obligaba a Navarra a pedir tiempo muerto y reajustar piezas (68-65). Tras la salida del banquillo reaccionaban los visitantes con un 0-4 (68-69) que obligaba esta vez a Piña a poner orden en un tiempo muerto. Con un punto por delante Navarra tuvo el CB Marbella hasta tres tiros liberados para ponerse de nuevo con ventaja en el marcador a falta de dos minutos para el final. No le entraban los tiros ni a Muñoz ni a Nedeljkovic, pero apareció el más listo de la clase, el de la sangre caliente, el que llegó de argentina, para poner patas arriba al Pabellón Carlos Cabezas. Fede Giarraffa tomó el testigo de Mutic y se echó el equipo a las espaldas, para con una bandeja y sin fallo en el tiro libre darle la victoria al CB Marbella en un auténtico partidazo que pudo ganar cualquiera, pero que en los minutos finales tuvo a los azulones con mucha más confianza (76-71).